Respuesta rápida
Una pasarela de pago no tiene un precio, tiene una estructura de precio. Pagas una parte fija por cada operación, una parte porcentual sobre el importe cobrado y una capa de cargos que solo aparecen cuando algo se tuerce: contracargos, reembolsos, conversión de divisa, altas, mantenimientos o cuotas mínimas. Elegir bien consiste en cuatro decisiones, por este orden: qué modelo contratas (agregador, TPV virtual de tu banco o adquirencia directa), qué métodos de pago necesita tu comprador, cómo integras el checkout (y por tanto cuánto trabajo de cumplimiento PCI asumes) y qué pasa el día que el proveedor te retiene el dinero. El porcentaje del titular es lo último que deberías mirar, porque con ticket medio bajo manda la parte fija y con ticket alto manda el porcentaje. Y una regla que no admite discusión: en la Unión Europea no puedes repercutir al consumidor un recargo por pagar con tarjeta.
Si tu ticket medio ronda los 20 €, un céntimo de más en la parte fija te cuesta más al año que dos décimas de más en el porcentaje. Con ticket medio de 300 € es exactamente al revés. Comparar dos ofertas sin poner tu propio ticket en la fórmula es comparar nada.
Qué es una pasarela de pago y quién es quién en el cobro
La palabra «pasarela» se usa para tres cosas distintas, y ahí empieza la confusión de precios. En sentido estricto, la pasarela es la pieza técnica que recoge los datos del pago en tu web, los cifra y los envía al circuito. Por encima hay una capa de adquirencia: la entidad que tiene el contrato con los esquemas de tarjeta, que asume el riesgo del comercio y que te ingresa el dinero. Y por debajo hay una capa de procesamiento, que es quien enruta técnicamente el mensaje hacia el banco emisor.
En España la mayoría de bancos comercializa su TPV virtual apoyándose en el mismo procesador, así que dos ofertas que parecen muy distintas pueden acabar en la misma infraestructura con precios diferentes. Eso te da margen para negociar: si el motor es el mismo, lo que compras es la relación comercial y las condiciones, no la tecnología.
El recorrido de un pago, paso a paso
Entender el circuito ayuda a saber a quién reclamar cuando algo falla. El comprador introduce su método de pago en tu checkout. La pasarela envía la operación al adquirente, que la manda al esquema (Visa, Mastercard, o la red de Bizum si es ese el método elegido). El esquema la enruta al banco emisor del comprador, que decide si autoriza. Si aplica autenticación reforzada, el emisor lanza su propio reto —normalmente en la app del banco— y devuelve el resultado antes de autorizar. La respuesta vuelve por el mismo camino en cuestión de segundos. Días después llega la liquidación, que es cuando el dinero cambia de manos de verdad, ya descontadas las comisiones.
Que la autorización sea instantánea y la liquidación no lo sea explica la mayoría de sustos de tesorería en tiendas jóvenes: has visto el «pago aprobado» en el panel, pero el saldo todavía no está en tu cuenta y puede que una parte no llegue nunca porque el proveedor la ha reservado.
Los cuatro actores a los que puedes llamar
- Tu proveedor de servicios de pago (PSP): es tu interlocutor. Da igual si el fallo está tres capas más abajo, la reclamación entra por aquí.
- El adquirente: si has contratado TPV virtual con tu banco, es tu banco. Si has contratado un agregador, el adquirente es el propio agregador y tú eres un comercio agregado suyo.
- El esquema: fija las reglas de contracargo y los programas de vigilancia de fraude. No hablas con él, pero sus normas te afectan a diario.
- El emisor del comprador: decide autorizaciones y rechazos. Muchos rechazos que atribuyes a tu pasarela son en realidad decisiones del banco del cliente.
Si quieres el detalle comparado de proveedores concretos, tenemos una guía dedicada a las comparativas de pasarela de pago y otra centrada en la combinación de Stripe, Bizum y Redsys para tiendas españolas.
Anatomía del coste: de qué se compone lo que pagas
Aquí está el nudo de la pregunta «cuánto vale». Ninguna cifra suelta responde, porque el coste real depende de tu mezcla de operaciones. Estos son los bloques que tienes que rellenar con las cifras que te dé cada proveedor por escrito.
1. Coste por operación aceptada
Casi siempre es fijo más porcentaje. El fijo cubre el mensaje y la infraestructura; el porcentaje cubre la tasa de intercambio, la tasa del esquema y el margen del adquirente. Dentro del porcentaje hay diferencias grandes según el instrumento: una tarjeta de débito de consumidor emitida en la Unión Europea está topada por ley, una tarjeta corporativa no lo está, y una tarjeta emitida fuera del Espacio Económico Europeo tampoco.
Los topes vienen del Reglamento (UE) 2015/751 sobre tasas de intercambio, cuyos artículos 3 y 4 limitan la tasa de intercambio al 0,2 % en tarjetas de débito de consumidor y al 0,3 % en tarjetas de crédito de consumidor dentro del ámbito de la norma. Atención al matiz: ese tope es lo que el emisor cobra al adquirente, no lo que tú pagas. Tu comisión final incluye además la tasa del esquema y el margen del proveedor. Pero conocer el tope te sirve para algo muy práctico: si te ofrecen una tarifa combinada muy por encima de esos números para una tienda que vende sobre todo a consumidores españoles con débito, hay margen para negociar.
2. Tarifa combinada frente a tarifa desglosada
Existen dos formas de facturarte lo anterior. La tarifa combinada (blended) te cobra el mismo porcentaje pase lo que pase: simple de entender, cómoda para presupuestar y, por diseño, con un margen que absorbe los casos caros. La tarifa desglosada (interchange++) te traslada la tasa de intercambio real, la del esquema y el margen del adquirente por separado: la factura es más difícil de leer, pero ves exactamente qué pagas y a quién se lo pagas.
La desglosada suele salir a cuenta cuando vendes mucho a consumidores locales con débito, porque te beneficias del tope legal. La combinada suele salir a cuenta cuando tu mezcla es imprevisible, con muchas tarjetas extracomunitarias o corporativas. Con volumen bajo, la diferencia rara vez justifica el trabajo de análisis; a partir de cierto volumen mensual, sí lo justifica y conviene revisarlo cada año.
3. Costes recurrentes y de entrada
Aquí es donde las ofertas «sin cuotas» y las bancarias se separan de verdad:
- Alta y configuración: los agregadores suelen darla gratis; algunos TPV bancarios cobran alta.
- Mantenimiento mensual del TPV virtual o del plan del PSP.
- Mínimo de facturación: cláusula que garantiza al proveedor un importe mensual aunque no vendas.
- Módulos y plugins de tu plataforma, algunos de pago o de suscripción anual.
- Servicios añadidos: motor antifraude avanzado, pagos recurrentes, terminal virtual para cobros telefónicos, enlaces de pago.
4. Costes que solo aparecen cuando algo va mal
- Tarifa por contracargo: se cobra por abrir la disputa, y en muchos contratos no se devuelve aunque ganes.
- Reembolsos: hay proveedores que devuelven la comisión original y otros que no; algunos cobran además por procesar la devolución.
- Conversión de divisa: un diferencial sobre el tipo de cambio, que se suma al porcentaje de la operación.
- Retiradas o transferencias de saldo desde el monedero del PSP a tu cuenta bancaria.
- Reserva rotatoria: no es un coste, pero es dinero tuyo inmovilizado, y en un negocio con poco colchón duele igual.
Cómo calcular tu coste real por pedido
Con dos ofertas encima de la mesa, la comparación honesta es esta:
Coste por pedido = fijo + (porcentaje × ticket medio)
Y para saber a partir de qué ticket una oferta gana a la otra, calcula el punto de indiferencia:
Ticket de equilibrio = (fijo A − fijo B) ÷ (porcentaje B − porcentaje A)
Por debajo de ese importe gana la oferta con el fijo más bajo; por encima, la del porcentaje más bajo. Es aritmética de dos minutos y evita la mayoría de las malas decisiones. Después añade a mano la parte mensual dividida entre tu número de pedidos, y el coste esperado de contracargos y reembolsos según tu histórico real. Si aún no tienes histórico, deja esa fila a cero y revísala a los tres meses; no la inventes.
El coste de una pasarela no se mide en porcentaje, se mide en euros por pedido y en euros al año. Traduce siempre la oferta a esas dos cifras antes de firmar, y compárala contra tu margen bruto por pedido: si la comisión se come una parte grande de ese margen, el problema no es la pasarela, es el precio de tu producto.
El coste invisible: los pedidos que no se cobran
Hay una partida que no aparece en ninguna tarifa y que suele ser mayor que todas las anteriores juntas: las ventas que se pierden en el checkout. Un formulario que rechaza tarjetas válidas, un reto de autenticación que no carga bien en móvil, la ausencia del método que el comprador quería usar o un mensaje de error que no dice nada. Bajar dos décimas la comisión y perder un punto de tasa de aprobación es un mal negocio con cualquier ticket medio. Lo tratamos con más detalle en la guía de cómo reducir el abandono de carrito y en la de mejora de la tasa de conversión.
Agregador, TPV virtual bancario o adquirencia directa
Esta es la decisión estructural, y condiciona todo lo demás: precio, velocidad de alta, estabilidad y a quién llamas cuando te bloquean el saldo.
| Criterio | Agregador / PSP | TPV virtual bancario | Adquirencia directa |
|---|---|---|---|
| Contrato de adquirencia | A nombre del agregador; tú eres comercio agregado | A tu nombre con la entidad | A tu nombre, negociado punto por punto |
| Tiempo de alta | De minutos a días, con verificación de identidad online | Días o semanas, con expediente y visita comercial | Semanas, con estudio de riesgo |
| Estructura de precio | Catálogo público, tarifa combinada habitual | Negociada, a menudo con cuota mensual | Desglosada, con margen negociado |
| Riesgo de suspensión | Más alto: el agregador puede cerrar la cuenta con poco preaviso | Bajo, con relación bancaria detrás | Bajo |
| Reserva de fondos | Frecuente en sectores de riesgo | Poco habitual | Negociable |
| Herramientas de desarrollo | Documentación y SDK muy maduros | Correctas, con integraciones estándar en las plataformas comunes | Variable, a menudo exige desarrollo propio |
| Encaja mejor con | Proyectos nuevos, catálogos pequeños, validación de mercado | Tiendas consolidadas con volumen estable | Volumen alto y equipo técnico propio |
El escenario realista para una pyme española
La combinación más frecuente no es elegir uno, es tener dos. Un agregador como puerta principal, por facilidad de integración y por la variedad de métodos que trae de serie, y el TPV virtual del banco como segunda vía: te cubre si el agregador suspende la cuenta, te da un precio de referencia para negociar y te permite quedarte con la relación bancaria que ya tienes. La duplicidad tiene coste (dos integraciones que mantener, dos conciliaciones), pero es barata comparada con estar una semana sin poder cobrar.
Cuándo el agregador deja de compensar
El agregador cobra por asumir tu riesgo. Cuando tu volumen crece y tu histórico demuestra que ese riesgo es bajo, estás pagando por una cobertura que ya no necesitas. Las señales de que toca revisar el modelo: la factura mensual de comisiones supera claramente lo que costaría una cuota fija de TPV, tu proporción de contracargos lleva meses siendo mínima, o has empezado a vender fuera de España y necesitas métodos locales que tu proveedor actual enruta con recargo.
Qué preguntar al banco que ya conoces
Antes de irte a un agregador por comodidad, pide a tu entidad una oferta concreta de TPV virtual con tu volumen real sobre la mesa. Pregunta por el desglose de la comisión según tipo de tarjeta, por la cuota mensual, por el plazo de abono y por si el alta incluye Bizum. Muchas pymes descubren ahí que su banco compite mejor de lo que esperaban, sobre todo cuando ya tienen otros productos contratados. Y si no compite, tienes por escrito el número que usarás para negociar en el otro lado.
Métodos de pago que espera un comprador español
La pasarela correcta es la que trae los métodos que tu comprador ya usa. No hay premio por tener veinte iconos en el checkout: cada opción añadida que nadie usa es ruido que retrasa la decisión de compra.
| Método | Qué aporta | Estructura de coste | Qué vigilar |
|---|---|---|---|
| Tarjeta de débito o crédito | Cobertura universal, base de cualquier checkout | Fijo más porcentaje; tope legal de intercambio solo en tarjeta de consumidor de la UE | Contracargos y fricción de la autenticación reforzada |
| Bizum | Método local muy asentado, sin teclear la tarjeta en el móvil | Fijo más porcentaje, contratado vía banco o PSP | Solo España; las devoluciones siguen un flujo propio |
| Monederos del dispositivo (Apple Pay, Google Pay) | Pago en un gesto, con biometría del teléfono | Se liquida como la tarjeta subyacente | Requisitos técnicos de dominio y certificado |
| PayPal y monederos de tercero | Confianza percibida en compradores que no dejan su tarjeta | Suele ser el método más caro del checkout | Política de disputas propia, ajena a las reglas de tarjeta |
| Transferencia inmediata SEPA | Sin contracargo y con abono rápido | Coste por operación, en muchos casos sin porcentaje | Fricción del proceso; poco habitual en compra impulsiva |
| Adeudo domiciliado SEPA | Encaja en suscripciones y cuotas | Coste bajo por recibo | Derecho de devolución del adeudo con plazos amplios |
| Pago aplazado (BNPL) | Sube el ticket medio en categorías caras | Comisión notablemente superior a la tarjeta | Transparencia obligatoria del coste para el cliente |
| Contra reembolso | Llega a compradores reticentes al pago online | Coste logístico, no de pasarela | Tasa de rechazo en la entrega y coste del retorno |
Bizum, el método que no puedes ignorar en España
Bizum funciona sobre la red de bancos españoles y el comprador lo tiene ya asociado a su entidad. Para una tienda dirigida al mercado nacional aporta algo difícil de conseguir de otro modo: eliminar el paso de teclear dieciséis dígitos en un móvil. Se contrata a través de tu banco o de un PSP que lo integre, y su coste sigue la misma lógica de fijo más porcentaje. Su límite obvio es que no viaja: si vendes fuera, necesitas otra cosa.
Transferencias inmediatas: un cambio de fondo
El Reglamento (UE) 2024/886 obliga a los proveedores de servicios de pago de la zona euro a ofrecer transferencias inmediatas en euros y a verificar que el nombre del beneficiario coincide con el IBAN, con un calendario escalonado a partir de su entrada en vigor. Para el comercio electrónico esto abre una vía de cobro sin contracargo y con abono casi instantáneo. Antes de apoyar tu tesorería en ello, comprueba el estado real del despliegue con tu entidad: la norma marca plazos, pero la disponibilidad práctica en cada banco y en cada PSP va a su ritmo.
Pago aplazado: cuándo suma y cuándo resta
El pago fraccionado tiende a subir el ticket medio en categorías de importe alto, y por eso lo verás recomendado sin matices. El matiz existe: su comisión es notablemente superior a la de la tarjeta, así que si lo activas en un catálogo de importe bajo estarás pagando de más por operaciones que se habrían cerrado igual. Además, cuando el aplazamiento implica financiación al consumidor, la información sobre coste y condiciones tiene que ser transparente y estar disponible antes de contratar. Actívalo por segmento de precio, no en todo el catálogo por defecto.
Cuántos métodos poner y en qué orden
Un checkout con tarjeta, un monedero de dispositivo, Bizum y una opción de pago aplazado cubre a la mayoría de compradores españoles. Ordena los métodos por uso real medido en tu propia tienda, no por lo que te parece. Y no escondas el coste total: cualquier gasto de envío o suplemento debe estar visible antes del último clic, tal y como exige la información precontractual del RDL 1/2007. Si quieres profundizar en el catálogo, tenemos una guía sobre los mejores métodos de pago para ecommerce y otra sobre las diferencias entre métodos de pago online.
PSD2, SCA y 3-D Secure: lo que le hacen a tu conversión
La Directiva (UE) 2015/2366, conocida como PSD2 y transpuesta en España por el Real Decreto-ley 19/2018, introdujo la autenticación reforzada de cliente (SCA). En la práctica, la mayoría de pagos electrónicos exigen dos factores independientes de entre tres categorías: algo que el usuario sabe, algo que tiene y algo que es. El detalle técnico está en el Reglamento Delegado (UE) 2018/389.
Las exenciones existen, pero no las concedes tú
El reglamento delegado recoge supuestos en los que se puede prescindir del reto: operaciones de importe reducido con límites acumulados por número de operaciones e importe total desde la última autenticación, beneficiarios de confianza que el propio usuario ha dado de alta en su banco, pagos recurrentes de importe fijo al mismo beneficiario, operaciones iniciadas por el comercio sin el cliente presente, y el análisis de riesgo de la transacción cuando el proveedor mantiene tasas de fraude por debajo de los umbrales de la norma.
Detalle que confunde a mucha gente: tú puedes solicitar una exención, pero quien la concede es el banco emisor. Un emisor puede exigir autenticación aunque tu pasarela haya pedido exención. Diseñar el checkout dando por hecho que no habrá reto es una receta para los rechazos.
Traslado de responsabilidad y rechazos suaves
Cuando la operación se autentica correctamente con 3-D Secure, la responsabilidad por fraude en caso de disputa suele desplazarse hacia el emisor. Es una de las razones para no desactivar la autenticación aunque técnicamente pudieras evitarla en algún flujo. La contrapartida es la fricción: cada reto añade pasos y algunos compradores se caen ahí.
El otro efecto es el rechazo suave: el emisor no deniega el pago, pide autenticación. Una integración bien hecha detecta ese código y reintenta la operación con el reto activo en lugar de mostrar un error genérico. Si tu tienda muestra «pago rechazado» ante un rechazo suave, estás tirando ventas ya ganadas. Pregunta explícitamente a tu proveedor cómo gestiona los reintentos y qué visibilidad te da de los códigos de respuesta del emisor.
Qué mirar en el panel cada mes
- Tasa de autorización por método y por emisor: una caída localizada suele apuntar a un problema concreto, no a un fallo general.
- Abandono en la pantalla de autenticación: si es alto, revisa cómo se ve el reto en móvil.
- Reparto de exenciones solicitadas y concedidas, para saber si tu estrategia funciona o solo genera rechazos.
- Proporción de contracargos sobre operaciones, no sobre importe.
- Reembolsos por causa: si dominan los de tipo «no era lo que esperaba», el problema está en tus fichas de producto, no en el pago.
Cobros recurrentes y suscripciones
En una suscripción, el primer cobro suele autenticarse con el cliente delante y los siguientes se lanzan como operaciones iniciadas por el comercio. Para que eso funcione sin fricción hace falta que el proveedor guarde correctamente el mandato y las referencias de la operación inicial. Dos consejos prácticos: avisa por correo antes de cada renovación —reduce disputas más que cualquier motor antifraude— y ofrece una baja en un clic desde la cuenta del cliente. La mayoría de contracargos por «suscripción no cancelada» nacen de un proceso de baja incómodo.
PCI DSS, tokenización y el alcance de tu integración
Todo comercio que acepta tarjeta está sujeto al estándar PCI DSS. La versión vigente es la 4.0.1; la 3.2.1 se retiró el 31 de marzo de 2024 y los requisitos que la norma dejó como futuros pasaron a ser exigibles el 31 de marzo de 2025. Lo relevante para ti no es la versión, es cuánto de esa norma te toca cumplir, y eso lo decide tu forma de integrar.
| Integración | Quién ve el número de tarjeta | Carga de cumplimiento | Control del diseño |
|---|---|---|---|
| Redirección al checkout del proveedor | Solo el proveedor | La más baja | Escaso: el usuario sale de tu dominio |
| Campos alojados o iframe del proveedor | Solo el proveedor | Baja | Alto: el comprador no sale de tu web |
| Formulario propio que envía al proveedor | Tu servidor toca el dato en tránsito | Notablemente mayor | Total |
| Integración por API con almacenamiento | Tu infraestructura | La más alta, con auditoría externa | Total |
La recomendación práctica
Para la inmensa mayoría de tiendas, campos alojados por el proveedor dentro de tu propia página es el punto óptimo: el comprador no percibe salto de dominio, mantienes el diseño y los datos de tarjeta nunca pasan por tu servidor. Solo tiene sentido subir de nivel si tienes un caso de uso que lo exija y un equipo capaz de sostener la auditoría año tras año.
Tokenización y pagos recurrentes
La tokenización sustituye el número de tarjeta por un identificador sin valor fuera del entorno del proveedor. Es lo que permite el «guardar tarjeta» y las suscripciones sin que tú almacenes nada sensible. Dos preguntas antes de firmar: si esos tokens son portables a otro proveedor el día que quieras migrar, y si el proveedor soporta tokens de red, que mantienen la vigencia del método de pago cuando el banco reemplaza la tarjeta física del cliente. Sin portabilidad de tokens, cambiar de pasarela significa pedir de nuevo la tarjeta a toda tu base de suscriptores, y ahí se pierde cartera.
Lo que la pasarela no cubre
Que tus pagos sean seguros no hace segura tu tienda. Certificado TLS válido y forzado en todo el dominio, acceso al panel con doble factor, control de quién tiene permisos, plataforma y módulos actualizados, y copias de seguridad probadas. La mayoría de incidentes en comercios pequeños no entra por el pago, entra por un plugin desatendido o por una contraseña reutilizada. Lo desarrollamos en buenas prácticas de seguridad en ecommerce y en la guía de certificados y protección de datos.
Scripts de terceros en la página de pago
Un punto que se pasa por alto: cada script de analítica, chat o remarketing que cargas en el checkout puede leer lo que ocurre en esa página. El estándar exige controlar e inventariar los scripts de las páginas de pago precisamente por eso. Revisa qué etiquetas tienes activas en el paso de pago, quítalas si no aportan nada allí y deja el resto solo en las páginas previas. Es una limpieza de una tarde que reduce riesgo y suele mejorar el tiempo de carga del paso más sensible del embudo.
Contracargos, disputas y plazos de reclamación
Un contracargo es la reversión de un cobro iniciada por el banco del comprador. No lo decides tú y, mientras se resuelve, el dinero sale de tu saldo.
Por qué se abren
- Fraude: el titular no reconoce la operación.
- Producto no recibido: el envío no llegó o no hay prueba de entrega.
- Producto distinto al descrito: la ficha prometía algo que la caja no traía.
- Reembolso no procesado: aceptaste la devolución y el abono no llegó.
- Suscripción no cancelada: se siguió cobrando tras la baja.
Las tres últimas categorías son responsabilidad íntegramente tuya y se previenen con procesos, no con tecnología: fichas honestas, seguimiento de envíos, reembolsos rápidos y un botón de baja que funcione.
Plazos y cómo defenderte
Los plazos para abrir una disputa los fijan las reglas de cada esquema y varían según el motivo; en muchos supuestos se cuentan en meses desde la fecha de la operación o desde la fecha prevista de entrega. Por su parte, la PSD2 reconoce al ordenante el derecho a obtener rectificación de operaciones no autorizadas comunicándolo sin demora indebida y, como máximo, en un plazo de trece meses desde el adeudo. En los adeudos domiciliados SEPA existe además un derecho de devolución del recibo con plazos amplios, muy superiores a los de una compra con tarjeta.
Cuando llega una disputa, la defensa consiste en documentar: confirmación de pedido, correos con el cliente, dirección de entrega y prueba de recepción, política de devoluciones aceptada en el checkout, capturas de la ficha del producto y, si existió, el resultado de la autenticación reforzada. Guarda todo eso de forma sistemática desde el primer pedido; reconstruirlo seis meses después es lo que hace perder casos que se podían ganar.
La proporción importa más que el importe
Los esquemas de tarjeta vigilan la proporción de contracargos sobre operaciones de cada comercio. Superar de forma sostenida los umbrales que cada esquema publica mete al comercio en programas de monitorización, con obligaciones de remediación, tarifas adicionales y, en el extremo, pérdida de la capacidad de aceptar tarjeta. Un pico puntual no es dramático; una tendencia sostenida sí. Vigila el dato cada mes y, si sube, busca la causa en tus procesos antes de culpar al fraude externo.
La mejor herramienta antifraude de una tienda pequeña no es un motor de reglas: es una descripción de producto exacta, un plazo de entrega que se cumple y una atención al cliente que contesta antes de que el comprador llame a su banco. La mayoría de contracargos evitables se evitan ahí.
Alertas y resolución previa
Algunos proveedores ofrecen servicios de aviso que te notifican una disputa antes de que se convierta en contracargo formal, con opción de reembolsar y cerrarla. Suelen tener coste por alerta y compensan solo si tu volumen de disputas lo justifica. Antes de contratarlos, mide cuántas disputas tienes al mes: si son dos, el servicio no se paga solo; si son cuarenta, la conversación es otra y además deberías estar revisando qué las provoca.
Marco legal español y europeo que afecta a tu checkout
Elegir pasarela también es elegir con qué facilidad vas a cumplir. Estas son las obligaciones que tocan directamente al cobro.
No puedes cobrar recargo por pagar con tarjeta
Es la regla que más se incumple por desconocimiento. El artículo 62.4 de la PSD2 prohíbe repercutir gastos al usuario por el uso de instrumentos de pago sujetos a los límites de tasa de intercambio del Reglamento (UE) 2015/751 —es decir, las tarjetas de consumidor emitidas en la Unión Europea— y también en las transferencias y adeudos SEPA. En España la prohibición llegó con el Real Decreto-ley 19/2018. A eso se suma la norma general de consumo: un comerciante no puede cobrar por el uso de un medio de pago cargos que superen el coste que ese medio le supone. Añadir «suplemento por pago con tarjeta» en un checkout dirigido a consumidores es una práctica sancionable, no una decisión comercial.
Desistimiento de 14 días y reembolsos
En venta a distancia el consumidor dispone de 14 días naturales para desistir sin justificación, según los artículos 102 a 108 del RDL 1/2007. Puede además comprobar el producto como lo haría en una tienda física. Las excepciones están tasadas en el artículo 103, entre ellas los bienes confeccionados según especificaciones del consumidor o claramente personalizados. Cláusulas del tipo «solo se admiten devoluciones sin abrir y en su embalaje original» o «los productos de higiene no se devuelven» son ilegales tal cual están escritas.
Para tu pasarela esto tiene una consecuencia operativa: el reembolso debe hacerse por el mismo medio de pago empleado, salvo acuerdo distinto, y dentro de plazo. Comprueba que tu proveedor permite reembolsos parciales, reembolsos fuera del plazo estándar de la operación original y devoluciones sobre métodos alternativos, porque no todos lo hacen igual. Tenemos guía específica sobre la devolución en compra online y los 14 días y sobre cómo manejar devoluciones.
Garantía legal de conformidad: tres años
Desde el RDL 7/2021, para bienes comprados a partir del 1 de enero de 2022, la garantía legal de conformidad es de tres años, no de dos. Si tu web todavía dice dos años, está desactualizada y además te expone a reclamaciones. Repásalo en la ficha, en las condiciones de venta y en cualquier FAQ generada de forma automática.
RGPD y datos de pago
Los datos de una transacción son datos personales. El Reglamento (UE) 2016/679 y la LOPDGDD 3/2018 te obligan a informar de forma clara en tu política de privacidad de quién procesa los pagos, con qué base legal —la ejecución del contrato para el cobro, no el consentimiento— y qué ocurre si hay transferencias internacionales de datos. Necesitas un contrato de encargo con los proveedores que traten datos por tu cuenta, y no puedes cargar cookies de analítica o marketing en el checkout sin consentimiento previo. Nuestra guía de política de privacidad para tienda online entra en el detalle.
Accesibilidad: el checkout también entra
La Directiva (UE) 2019/882 sobre requisitos de accesibilidad, transpuesta en España por la Ley 11/2023, alcanza a los servicios de comercio electrónico. Un proceso de pago que no se puede completar con teclado, que carece de etiquetas en los campos o cuyo contraste no permite leer los mensajes de error deja fuera a parte de tus clientes y, además, incumple. Cuando evalúes pasarelas, prueba su checkout con el teclado y con un lector de pantalla antes de decidir: no todos los proveedores están al mismo nivel.
Información precontractual y confirmación del pedido
La Ley 34/2002 de servicios de la sociedad de la información obliga a confirmar la recepción del pedido por un medio equivalente al empleado para contratar, y el RDL 1/2007 exige que el consumidor vea antes de pagar el precio total con impuestos, los gastos de envío, la identidad del vendedor y las condiciones de desistimiento. En términos de checkout: el botón final debe dejar claro que la acción implica obligación de pago, y el resumen del pedido tiene que estar visible en esa misma pantalla. Es un requisito legal y, a la vez, una de las intervenciones que más reduce disputas.
Facturación y registro de operaciones
La pasarela te da el cobro, no la factura. Las obligaciones de facturación electrónica y los requisitos de los sistemas informáticos de facturación van por su propio calendario normativo, con plazos que dependen del tipo de obligado. Comprueba con tu asesor qué te aplica y en qué fecha, y verifica que tu plataforma puede exportar los movimientos de la pasarela en un formato que tu contabilidad acepte. La conciliación entre lo cobrado, lo liquidado y lo facturado es el trabajo silencioso que más tiempo consume cuando no se ha previsto. Tenemos una guía sobre facturación en tienda online para autónomos.
Método de decisión en siete pasos
Con todo lo anterior sobre la mesa, así se decide sin dar vueltas:
- Escribe tu perfil de cobro. Ticket medio, número de pedidos al mes, países de destino, divisas, si hay recurrencia y qué porcentaje de tus compradores paga desde el móvil. Sin estos datos ninguna comparación tiene sentido.
- Filtra por métodos de pago. Descarta a quien no traiga los métodos que tu comprador usa. Es un filtro binario y va antes que el precio.
- Filtra por integración. Comprueba que existe módulo mantenido para tu plataforma y que soporta campos alojados. Si te obliga a redirigir fuera de tu dominio o a capturar la tarjeta en tu servidor, sopesa muy bien el motivo.
- Pide dos ofertas por escrito, una de agregador y una de tu banco, con todos los conceptos: fijo, porcentaje por tipo de tarjeta, alta, mantenimiento, mínimos, contracargo, reembolso, divisa y plazo de liquidación.
- Traduce cada oferta a euros por pedido y euros al año con tu ticket real y tu volumen. Calcula el ticket de equilibrio entre ambas.
- Pregunta por lo incómodo. ¿Hay reserva de fondos? ¿Con qué preaviso se puede suspender la cuenta? ¿Los tokens son portables? ¿Qué canal de soporte hay y en qué horario? ¿Qué ocurre en un pico de ventas diez veces superior al habitual?
- Prueba en real antes de migrar del todo. Pasa una parte del tráfico, mide tasa de autorización, abandono en la autenticación y tiempo de abono durante al menos un mes. Decide con datos tuyos.
Lo que debería estar en el contrato antes de firmar
- Plazo de liquidación y calendario de abonos, por escrito.
- Existencia, porcentaje y condiciones de levantamiento de cualquier reserva.
- Preaviso mínimo para modificar tarifas.
- Condiciones de baja: permanencia, penalización y devolución de saldo pendiente.
- Portabilidad de los tokens de tarjeta a otro proveedor.
- Contrato de encargo de tratamiento conforme al RGPD.
- Compromiso de disponibilidad del servicio y vía de escalado de incidencias.
Un guion de prueba antes de abrir al público
Antes de dejar la pasarela en producción, recorre esta lista con pedidos reales de importe pequeño: pago con tarjeta con reto de autenticación, pago con tarjeta sin reto, pago con monedero desde móvil, pago con Bizum, reembolso total, reembolso parcial, pedido con dirección de facturación distinta a la de envío, pago rechazado a propósito para ver qué mensaje sale, y un pedido desde una conexión móvil lenta. Anota qué ve el cliente en cada caso. La mitad de los problemas de conversión que se atribuyen a la pasarela salen a la luz en este guion de una hora.
Errores frecuentes al elegir y al migrar
Comparar porcentajes sin poner el ticket medio
Ya lo hemos visto, y sigue siendo el error número uno. Dos ofertas solo son comparables cuando las traduces a coste por pedido con tu propio ticket.
Depender de un único proveedor
Una suspensión de cuenta, una caída prolongada o un cambio de política de riesgo te deja sin cobrar. Una segunda vía activa, aunque procese una fracción mínima del volumen, es la diferencia entre un mal día y una semana perdida.
Desactivar la autenticación para «mejorar la conversión»
Si consigues evitar el reto en flujos donde cabría exención, ganas algo de fricción pero pierdes el traslado de responsabilidad en caso de fraude. Con contracargos por fraude, la cuenta sale mal casi siempre.
Olvidar la conciliación
El importe que ves en el panel de pedidos no es el que entra en tu banco. Entre medias hay comisiones, reembolsos, contracargos, reservas y a veces varias liquidaciones agregadas en un solo apunte. Monta la conciliación desde el primer mes; a los seis, desenredarlo cuesta días.
Migrar de golpe y en temporada alta
Cambiar de pasarela en la semana de mayor tráfico del año es garantía de problema. Migra en periodo tranquilo, con las dos vías conviviendo, y no apagues la antigua hasta que la nueva lleve un ciclo completo de liquidaciones, reembolsos y alguna disputa resuelta.
No leer las categorías prohibidas
Cada proveedor publica una lista de actividades que no acepta o que somete a revisión reforzada. Si tu catálogo roza alguna, léela antes de integrar y confirma tu caso por escrito con su equipo de riesgos. Descubrirlo después, con el saldo retenido, es la peor forma de enterarse.
Copiar la tarifa que alguien publicó hace dos años
Las tarifas de las pasarelas cambian sin aviso, y los artículos que las reproducen envejecen mal. Cualquier número que leas —aquí o en cualquier otro sitio— tiene que contrastarse contra la página de precios oficial del proveedor el día que decidas. Ese es el motivo por el que esta guía te da estructura y fórmula en vez de una tabla de comisiones: la estructura sigue siendo válida el año que viene, la tabla no.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta de verdad una pasarela de pago en España?
El coste no es un porcentaje suelto: se compone de una parte fija por operación, una parte porcentual sobre el importe, y una capa de cargos ocasionales (contracargos, reembolsos, conversión de divisa, alta o mantenimiento). No publicamos tarifas por proveedor porque cambian sin aviso y dependen de tu volumen y de tu sector: consulta la página de precios oficial de cada proveedor y pide oferta por escrito a tu banco antes de decidir.
¿Qué diferencia hay entre un agregador y un TPV virtual bancario?
El agregador o PSP te mete bajo su propio contrato de adquirencia: alta en minutos, precio de catálogo y riesgo de suspensión si su departamento de riesgos ve algo raro. El TPV virtual bancario supone un contrato de adquirencia a tu nombre con la entidad, negociación de precio, alta más lenta y una relación más estable. Muchos comercios españoles acaban con los dos activos.
¿Puedo cobrar un recargo al cliente por pagar con tarjeta?
No en las tarjetas de consumidor emitidas en la UE que están sujetas a los límites de tasa de intercambio del Reglamento (UE) 2015/751. El artículo 62.4 de la PSD2 (Directiva (UE) 2015/2366), transpuesta en España por el Real Decreto-ley 19/2018, prohíbe el recargo en esos instrumentos y también en las transferencias y adeudos SEPA. Añadir un suplemento por pagar con tarjeta en un checkout dirigido a consumidores es una práctica sancionable.
¿Necesito cumplir PCI DSS si uso una pasarela conocida?
Sí, pero el alcance depende de cómo integres. Con redirección al checkout del proveedor o con campos alojados por él, tu cuestionario de autoevaluación es el más corto y no tocas datos de tarjeta. Si capturas el número de tarjeta en tu propio formulario, el alcance se dispara y asumes controles muy superiores. La versión vigente del estándar es PCI DSS 4.0.1; la 3.2.1 se retiró el 31 de marzo de 2024.
¿Qué es la SCA y cuándo se puede aplicar una exención?
La autenticación reforzada de cliente exige dos factores independientes en la mayoría de pagos electrónicos. El Reglamento Delegado (UE) 2018/389 recoge las exenciones: importes pequeños con límites acumulados, beneficiarios de confianza, pagos recurrentes de importe fijo, operaciones iniciadas por el comercio y análisis de riesgo de la transacción. La exención la concede el emisor, no tú: tú solo puedes solicitarla.
¿Merece la pena añadir Bizum a una tienda online?
En una tienda dirigida al mercado español suele compensar, porque es un método que el comprador ya tiene instalado y asociado a su banco, y evita teclear la tarjeta en el móvil. Se contrata a través de tu entidad o de un PSP que lo ofrezca, y su comisión sigue la misma lógica de fijo más porcentaje que el resto. Actívalo como método adicional, nunca como único.
¿Cuánto tarda en llegarme el dinero de las ventas?
Depende del calendario de liquidación pactado y de si el proveedor te aplica una reserva. Los agregadores suelen abonar con varios días de desfase y pueden retener un porcentaje rotatorio en sectores con riesgo de contracargo. Con adquirencia bancaria el abono suele ser más previsible. Pide siempre por escrito el plazo, la existencia de reserva y las condiciones para levantarla.
¿Qué pasa si un cliente abre un contracargo?
El importe se te retira provisionalmente y se abre una disputa con plazos cortos para aportar prueba: pedido, comunicaciones, prueba de entrega, política de devoluciones y, si hubo, el resultado de la autenticación 3-D Secure. Un pago autenticado con SCA suele desplazar la responsabilidad por fraude hacia el emisor. Además de perder el importe, muchos proveedores cobran una tarifa por cada disputa.
¿Cuántas pasarelas conviene tener activas a la vez?
Dos como mínimo si el negocio depende de vender online: una principal y otra capaz de asumir el tráfico si la primera cae o suspende tu cuenta. Multiplicar métodos de pago dentro del checkout es distinto de multiplicar proveedores: más de cinco o seis opciones visibles suele empeorar la decisión del comprador.
¿Las comisiones de la pasarela llevan IVA?
Los servicios de pago están normalmente exentos por el artículo 20.Uno.18º de la Ley 37/1992 del IVA, pero la parte tecnológica o de suscripción que factura un PSP puede no estarlo, y si el proveedor está fuera de España entra en juego la inversión del sujeto pasivo. Revisa tus facturas y contrástalo con tu asesor fiscal antes de dar por buena la cifra de coste.
¿Puedo cambiar de pasarela sin perder las suscripciones activas?
Solo si el proveedor de origen acepta migrar los tokens de tarjeta a otro entorno certificado. Es un proceso reglado entre proveedores y no siempre está disponible. Si no lo está, tendrás que pedir de nuevo el método de pago a cada cliente, con la pérdida de cartera que eso supone. Pregunta por la portabilidad de tokens antes de firmar, no después.
¿Cómo afectan el desistimiento y la garantía legal a los cobros?
En venta a distancia el consumidor dispone de 14 días naturales para desistir sin justificación (arts. 102 a 108 del RDL 1/2007), con las excepciones tasadas del art. 103, entre ellas los bienes personalizados. El reembolso debe hacerse por el mismo medio de pago salvo acuerdo distinto. La garantía legal de conformidad es de 3 años desde el RDL 7/2021 para compras posteriores al 1 de enero de 2022. Tu proceso de reembolso en la pasarela tiene que poder cumplir esos plazos.
Para cerrar
La pregunta «cuánto vale una pasarela de pago» no tiene una respuesta en forma de número, y quien te la dé con dos decimales probablemente esté copiando una tarifa caducada. Tiene una respuesta en forma de método: define tu perfil de cobro, filtra por métodos y por integración, pide dos ofertas escritas, tradúcelas a euros por pedido con tu propio ticket medio y decide con un mes de datos reales. Y ten siempre una segunda vía preparada.
El marco normativo, en cambio, sí es fijo y sí lo puedes comprobar tú: PSD2 y su reglamento delegado para la autenticación, el Reglamento (UE) 2015/751 para las tasas de intercambio y la prohibición de recargo, el RDL 1/2007 para desistimiento e información precontractual, el RDL 7/2021 para la garantía de tres años, el RGPD para los datos y la Ley 11/2023 para la accesibilidad del checkout. Esa parte no cambia con la promoción del mes, y es la que deberías dejar bien atada antes de discutir décimas de comisión.
Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye asesoramiento jurídico, fiscal ni financiero. Las condiciones comerciales de cada proveedor cambian con frecuencia: consulta su página de precios oficial y contrasta con tu banco y tu asesor antes de contratar. Última revisión del contenido: 4 de septiembre de 2026.
